Nosotros, los que calentamos el planeta.
Nosotros, los asesinos del futuro.
El período de tiempo que va desde 1950 hasta el año 2000 se puede considerar como el tiempo del Gran Despilfarro. Los que ahora tienen cuarenta y cinco años o más ya no se preocupan mucho de las consecuencias que esto pueda tener, porque a ellos ya no les afectará, muertos ellos se habrá acabado el universo. Tal vez se preocupen de forma indirecta, pensando en sus hijos... Pero los que tenemos menos, los que hemos nacido a finales del maldito siglo XX, sí que vamos a vivir algo de este desastre. Y los que ahora son críos, esos sí que se van a enterar de lo que es malgastar energía y usar el coche todo el tiempo.
Yo soy un ciudadano modélico, de los que hay pocos: reciclo desde hace muchos años; no voy en coche sino en transportes públicos (pero habrá muchos que defiendan su uso con mil argucias); no dejo los aparatos en standby; no tengo aire acondicionado ni calefacción sino una chimenea y un triste ventilador en verano...
Se acabó lo bueno, se acabó usar el planeta pensando sólo en mí.
Yo contribuyo con el medio ambiente, ¿y tú qué haces?
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viernes, 12 de enero de 2007
lunes, 8 de enero de 2007
Desde que la muerte se presenta para cada quien como un término absoluto, todo el mundo escribe. De ahí la idolatría por el éxito, y, como consecuencia, la esclavitud hacia el público, potencia perniciosa y ciega, azote del siglo, versión inhumana de la Fatalidad.(E. Cioran, La caída en el tiempo, Monte Ávila Editores, 1977, p. 96).
Y ahora con los blogs, esto es más cierto que nunca.
No sé a quién le habrán dado el Premio Nadal. Eduardo Lago, anterior ganador y jurado este año, dijo en la radio que ahora son tiempos malos para la literatura, debido a la mercantilización. Pero puede que de ahí salgan algunas voces realmente nuevas.
viernes, 5 de enero de 2007
Para otro día
Y pasan los días, y uno se dice: "lo dejaré para otro día, la vida es muy larga aún, ya viviré más adelante". Lo cual quiere decir: todavía no, esto es el boceto, el proyecto, la vida está en otra parte, este es mi segundo mundo, pero el primero puede esperar. Y uno deja para otro día lo que no es capaz de enfrentar, esas cuestiones importantes que todos hacen ya, el casarse, el tener hijos, llevarlos a la cabalgata de Reyes, esas costumbres de siempre que hay que hacer para sentirse parte de la comunidad.
El artista es el que no se integra. El escritor, como dice John Banville, es como un niño grande, ahí encerrado en su cuarto, jugando, mientras el mundo está en otra parte, atareado con sus Cosas Importantes.
No, todavía no me toca, ya lo haré otro día, ya buscaré otro país más adelante (digamos que este no me gusta demasiado), ya conoceré a una chica decente, culta y amable, ya..., ya..., pero eso nunca llega. No hay más allá de hoy, porque cuando llega ya se ha ido. Y mientras tanto, leemos en los libros las historias de otros, vivimos de chismes, de cuentos, de películas, de una vida que han creado otros, y nos decimos: ya nos llegará el día, como llega un nuevo año, pero sabemos que no será así, que sólo llegan las desgracias, los mil dolores pequeños que nos van haciendo caer.
Uno no crece, uno está siempre en la misma plaza, viendo cómo corren los otros: correr hacia la muerte, a la que se teme, pero esto no se lo digas a nadie, no quiero que piensen que soy un cobarde, aunque lo soy, la vida es dañina y no se puede soportar, por eso uno cae en el alcochol, en otras drogas, uno un día conoce a alguien, se siente trastornado, luego la fiebre baja, el bajón, uno se queda en la cama, sin ganas de salir, esperando otro asalto...
... la vida es ficción, es lo que está al otro lado, es la piedra que se rompe, es la mancha en la sábana, las migas de pan en el mantel, es el baño aquel en la piscina vacía, es esa carretera interminable.
Y cuando te quieres dar cuenta, llegas a la mitad de la vida, esperando que pase algo, Algo Extraordinario, la verdadera vida...
El artista es el que no se integra. El escritor, como dice John Banville, es como un niño grande, ahí encerrado en su cuarto, jugando, mientras el mundo está en otra parte, atareado con sus Cosas Importantes.
No, todavía no me toca, ya lo haré otro día, ya buscaré otro país más adelante (digamos que este no me gusta demasiado), ya conoceré a una chica decente, culta y amable, ya..., ya..., pero eso nunca llega. No hay más allá de hoy, porque cuando llega ya se ha ido. Y mientras tanto, leemos en los libros las historias de otros, vivimos de chismes, de cuentos, de películas, de una vida que han creado otros, y nos decimos: ya nos llegará el día, como llega un nuevo año, pero sabemos que no será así, que sólo llegan las desgracias, los mil dolores pequeños que nos van haciendo caer.
Uno no crece, uno está siempre en la misma plaza, viendo cómo corren los otros: correr hacia la muerte, a la que se teme, pero esto no se lo digas a nadie, no quiero que piensen que soy un cobarde, aunque lo soy, la vida es dañina y no se puede soportar, por eso uno cae en el alcochol, en otras drogas, uno un día conoce a alguien, se siente trastornado, luego la fiebre baja, el bajón, uno se queda en la cama, sin ganas de salir, esperando otro asalto...
... la vida es ficción, es lo que está al otro lado, es la piedra que se rompe, es la mancha en la sábana, las migas de pan en el mantel, es el baño aquel en la piscina vacía, es esa carretera interminable.
Y cuando te quieres dar cuenta, llegas a la mitad de la vida, esperando que pase algo, Algo Extraordinario, la verdadera vida...
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