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miércoles, 16 de mayo de 2007

América




Uno de los libros más divertidos que se pueden leer sobre las costumbres de un gran país, Estados Unidos.

viernes, 4 de mayo de 2007

Pastoral

Hace algunos días que leo Pastoral americana de Roth, una novela de 1997 que es considerada por la crítica como su última obra maestra, y es verdad: es una historia tan buena, contada por el alter ego del autor, Zuckerman, y refleja tan bien un tiempo de la historia de Estados Unidos (ese final de los años sesenta, allí tan convulso también), que el lector no sólo asiste al derrumbe de una familia que parecía perfecta, sino que es testigo de un tiempo que se viene abajo, con la guerra de Vietnam como telón de fondo, y con la guerra actual de Irak como contrapunto. Roth, es muy posible que también sea cierto, saca varias cabezas a los demás narradores made in USA. Digamos que los demás no tienen su prolijidad, su sentido de la realidad, no son capaces de diálogos tan buenos (esas escenas entre Seymour Levov, el Sueco, y Rita Cohen, son impagables, como la que tiene lugar en la habitación del Hilton neoyorquino). Empecé esta novela en inglés, pero ahora leo la edición española en Debols!llo. Jordi Fibla hace un buen trabajo, aunque algunas frases, muy de vez en cuando, me suenen un poco extrañas.

Bienvenidos al mundo de las pequeñas revoluciones, que son las que cuentan.

miércoles, 18 de abril de 2007

Viejos

No soporto Hombre lento de Coetzee.

Y sin embargo, tiene pasajes que me gustan.

Ya me quedan pocas páginas para el final.



Algunas críticas de la novela

viernes, 13 de abril de 2007

Reescritura

La vieja leyenda.

Entre Sevilla y Salamanca.

El diablo también participa.

Es una experiencia religiosa, esto del amor.

París siempre será el territorio del amor libre.

La belleza y el ingenio se dan la mano.

Don Juan, de Torrente Ballester

lunes, 2 de abril de 2007

Algo supuestamente divertido




¿Una farsa? ¿una tragedia? El choque entre Occidente y un cierto oriente. Todos los occidentales son millonarios, piensa Valentina. Ella es una zorra hortera, piensa Vera. Nadia, la hermana, es más comedida, más correcta. Pero Nikolai, el padre de ambas, es un viejo chocho.

Escrita a modo de sketches, muy cinematográfica, con mucho diálogo, es una novela realmente divertida, que se lee muy rápido y que recomiendo a todos los que estén hartos de cosas aburridas. Lo que no entiendo es por qué le cambiaron el título en la traducción castellana.

lunes, 26 de marzo de 2007

Fin de camino




Los personajes buscan a su autor.

El autor está atribulado.

Son agentes que han ido por el mundo, cumpliendo una oscura misión, y no han salido muy bien parados.

Los vuelos secretos de la CIA.

Los cincuenta años de Europa (y quién quiere estar ahora en Europa, con toda la chusma que se ha metido).

La historia de la Confederación.

El deseo nunca muere.

Más Auster que nunca.

viernes, 23 de marzo de 2007

Tú o ellos

--Opino, Jack, que en este mundo hay dos clases de personas. Los que matan y los que mueren. La mayoría de nosotros pertenecemos al último grupo. Carecemos de la disposición, la rabia o lo que sea que configura la condición del que mata. Dejamos que la muerte tenga lugar. Nos tendemos y morimos. Pero piensa en lo que debe de ser pertenecer al grupo de los que matan. Piensa cuán excitante resulta --en teoría-- matar a una persona enfrentándose directamente a ella. Si ella muere, tú vives. Matar equivale a prolongar nuevamente tu vida. Cuantas más personas matas, más crédito vital acumulas. Ello explicaría todas las masacres, guerras y ejecuciones.


(Ruido de fondo, Don DeLillo, Circe, 2002, p. 335).

jueves, 15 de marzo de 2007

Ruido blanco



La muerte viene lentamente.

La televisión y el supermercado son centros de meditación.

Ondas y radiación.

Experimento psicobiológico

El mejor DeLillo

lunes, 12 de marzo de 2007

Lolita interpretada



... y no me gusta esta visión feminista de la inmortal novela de Nabokov porque se ve a la zorrita y guarra de Lo como una pobre huérfana que es envilecida y manoseada y violada y encima se le roba su historia, por el perverso y esteta Humbert Humbert, que siempre me ha parecido maravilloso.

Pero en Teherán, una profesora de universidad, unas mujeres que tienen que llevar velo, se refugian en la lectura, y eso ya es valioso.

Les podemos perdonar que vean todo con su visión perturbada de las cosas.

Si Nabokov levantara la cabeza...

jueves, 1 de marzo de 2007

Vida secreta




Uno nunca sabe de la vida del otro, de la vida de la persona que se supone uno tendría que saber más... Es lo que le ocurre a un profesor inglés que de repente, al ver una fotografía, descubre que su mujer ya fallecida Kath llevaba una doble vida. Ahora, con igual ahínco que pone en su trabajo académico, emprende una búsqueda en ese pasado evanescente. Lively tiene toques de la mejor narrativa inglesa, por ejemplo Virginia Woolf, con ese monólogo interior, esa corriente de conciencia, ese distanciamiento de los personajes.

Pero lo que de verdad quiero leer es Ruido de fondo de Don Delillo.

lunes, 19 de febrero de 2007

Tragicomedia de nuevo



Después de un drama como Nieve, apetece algo más ligero, algo divertido y serio a la vez. El comienzo promete. La narración, con cada personaje contado la historia desde su punto de vista de forma alternante, me recuerda a Julian Barnes. ¿Se ha copiado Hornby?

En picado

martes, 13 de febrero de 2007

Triste felicidad

Aquellos recuerdos no tenían relación entre sí y ahora Ka comprendía perfectamente que la vida, excepto enamorarse y ser feliz, sólo era una serie de momentos sin relevancia ni relación entre ellos.
(Nieve, Orhan Pamuk, Alfaguara, 2006, p. 281).

viernes, 5 de enero de 2007

Horror

Qué ganas tengo de que salga la traducción de la esperada novela de Littell, Los benévolos, que Vargas Llosa ha comentado de forma pertinaz en El País del 3 de diciembre pasado.

viernes, 29 de diciembre de 2006

Para despedir el año

Comencé a leer Estambul de Orhan Pamuk (Mondadori, 2006), tras la decepción que me causó la novela de Murakami. Es otro mundo el que me aguarda en estas páginas de recuerdos, en "Estambul como destino", el lugar en donde siempre quiso mantenerse nuestro hombre. Me fijo en las fotos, mientras leo en la cama muy temprano, en este día tan frío. Su madre tan hermosa, los dos hijos, los celos tan pronto...

El próximo día, ya será 2007, así que, ¡Feliz 2007 a todos!

martes, 26 de diciembre de 2006

Demasiadas vueltas

Murakami es un novelista defectuoso. Comienza muy bien y luego decepciona. Como en esta crónica del pájaro que da cuerda al mundo, en donde el narrador nos cuenta su vida diaria pormenorizada, y luego, hacia la página 350 o un poco más, nos comienza a ocultar cosas, hay muchas elipsis, y lo que había sido hasta entonces una novela de corte fantástico, se convierte en una trama detectivesca que satura por la cantidad de información, la aparición de personajes menos fascinantes (como Nutmeg y Cinnamon Akasaka), la desaparición de los que nos atraían más, como las hermanas Kano, Creta y Malta. Es verdad que Murakami acumula tantas historias, que algunas tienen por fuerza que ser peor que otras, que no siempre mantiene el mismo nivel, y que ese grado de realismo conseguido con la narración del teniente Mamiya sobre lo que pasó antes de Nomonhan, no se puede mantener en lo que sigue; Murakami, como buen japonés contemporáneo, gusta mucho de las historias retorcidas, cuanto más mejor. Si el que un hombre sea desollado vivo en una incursión en tiempos de guerra, puede entenderse hasta cierto punto (aunque la crueldad es intolerable), actos como el permanecer Toru tres días en el interior de un pozo seco ya no se entienden tanto; ni el que se quede días enteros mirando a la multitud, ni la extraña erótica de una marca azulada en su mejilla, cuando sale de la reclusión del maldito pozo de la casa abandonada. La verdad es que de la página 400 a la 500, la lectura se me hizo bastante tortuosa, por no decir que fue una auténtica tortura, si encima le sumamos que estamos en navidad y que ando con un resfriado que siempre es molesto.

But each time I recognized that fact; reality felt a little less real. Reality was coming undone and moving away from reality, one small step at a time. But still, it was reality
(p. 313). Toru, cuando está haciendo el amor con Creta Kano.

En realidad, y como el mismo escritor ha reconocido en alguna entrevista, de lo que de verdad trata este libro es de la identidad, algo que para nosotros europeos es algo relativamente fácil de captar, porque de hecho llevamos más de cien años dándole vueltas a lo mismo (yo y el otro, etc.), pero que para un japonés es casi un misterio, ya que ni en su mismo idioma hay una palabra para "identidad". Por eso, ese juego constante con la imagen ante el espejo, el self que cambia según las marcas del cuerpo, las vidas distintas según los acontecimientos (esto es muy claro en el personaje de Creta, que al principio no podía soportar el dolor que era ella entera; luego de prostituta ya no sentía nada; luego, al ser violada salvajemente por Noboru, volvió a esa realidad inicial, aunque de otra manera). También Kumiko, la mujer del narrador, que ha huido, se siente otra, y es éste el misterio mayor, el que Toru quiere aprehender para hacer que todo vuelva al inicio, cuando sabe de otra manera que es imposible. Lo cambiante de la naturaleza humana se enlaza con el problema del mal, algo que lleva mucho tiempo. El mal está presente tanto en la guerra expansionista de Japón, en los años 30 del pasado siglo, como en personajes turbios como Noboru Wataya o su servidor Ushiwara. El mal es lo incomprensible, ese rincón al que no se puede llegar, y que tiene que ver con la crueldad gratuita, como la muerte del marido de Nutmeg en un hotel, de una manera particularmente salvaje.

Pero como vemos hacia la página 500, en el último tramo del libro, todo está conectado (todo fluye, o se obstaculiza ese flujo, y entonces empieza el dolor más hondo). Los personajes de ahora con los del siniestro pasado de Japón; Mr Honda, el teniente Mamiya, Nutmeg, su padre el veterinario del zoo en donde tuvo lugar esa masacre de animales, que también tenía esa marca azulada, como la de Toru... Todo conduce hacia el problema de la culpa, de un país que asoló a sus vecinos, sin tener en cuenta el dolor que causaba, todo por una causa malévola en grado extremo. El libro está lleno de pérdidas, empezando por la del gato de Toru y Kumiko. Lo que se ha perdido no se puede recuperar, pero tampoco se puede borrar, como de una pantalla parpadeante, lo que se ha vivido. Esta novela está llena de símbolos, de actos incomprensibles, de capítulos prescindibles y de otros muy valiosos.

And every time the wind-up bird came to my yard to wind its spring, the world descended more deeply into chaos
(p. 125).

martes, 19 de diciembre de 2006

Ruido

--¿Y si la muerte no fuera otra cosa que ruido?/ --Un ruido eléctrico/ --Que oyéramos eternamente. Un ruido omnipresente. Qué horror/ --Uniforme, de fondo.

Ruido de fondo, Don DeLillo.



Leo The Wind-up Bird Chronicle, de Haruki Murakami, Harvill. Como ya dijera Rodrigo Fresán en su reseña en el Babelia de 2001, estamos ante una novela que pertenece al grupo de los bosques salvajes, mientras la anterior suya que leí se queda en el otro grupo, el de las obras más ligeras con personajes inmersos en extrañas y devastadoras historias de amor, el bosque noruego por ejemplo. Aquí los personajes, en la novela del pájaro que da cuerda al mundo, son extraños asimismo, pero son mucho más turbios, y lo que le sucede al narrador protagonista es mucho más confuso y abismal que lo que le pasaba al protagonista de la novela más reciente. Toru Okada tiene treinta años, la edad de las crisis fuertes para los seres con temperamento artístico, como ha dicho en una entrevista Nick Hornby. Su mujer acabará dejándolo, en la segunda parte de la larga historia, y él entonces inicia un descenso real a esas profundidades, que ya le aconsejara Mr Honda años atrás. Muros y pozos, las dos caras de un mismo asunto, el descubrimiento de esas cosas desconocidas que nos habitan, y que sólo logramos captar, en parte, en los momentos de mayor peligro. Toru pasa de no hacer casi nada, a que le pasen muchas cosas en muy poco tiempo, ese verano y el otoño que sigue de 1984. Hay mujeres, mujeres fatales, que él va encontrando como por magia negra, en esas pocas semanas de angustia y sorpresa continuas. Malta Kano, por ejemplo, la vidente que no está de ninguna parte; Creta Kano, su hermana, un ser decididamente turbador, que ha sido violada por Noboru Wataba, el siniestro hermano de Kumiko, la mujer huida de Toru... También está esa vecina de 16 años, May Kasahara, la chica de la casa solitaria, que Toru se encuentra cuando busca a su gata perdido. Parece obsesionada con la muerte, es una chica en apariencia frívola, pero que poco a se revela más madura de lo que parece (ella es la que le pone el apodo de Mr Wind-up Bird). Y no nos olvidemos de la chica misteriosa que llama por teléfono para insinuarse, sexo telefónico que turba al narrador tanto que acaba teniendo sueños húmedos, en la situación crítica en la que se encuentra.

Hay un par de capítulos que parecen un poco extraños frente a este conjunto, y son los que presentan al teniente Mamiya, un hombre de otra época, que ha vivido una experiencia fundamental en un tiempo ya lejano para el narrador, y que sin embargo, frente a lo "nimio" de los otros hechos, se convierte en la parte más intensa de esta primera mitad de la novela, con la descripción pormenorizada de lo que le pasó allí en Mongolia, el sufrimiento, no sólo de él sino de otros soldados, dolor inimaginable que incluye un hombre desollado vivo.

Murakami construye, poco a poco, en capítulos breves que se dividen en su interior, una especie de descenso a los infiernos del hombre de nuestro tiempo; nos lleva por caminos torcidos para mostrarnos cuán extraña es la realidad que creemos sólida; reflexiona sobre un montón de temas, repite actos una y otra vez (tomar café, chupar caramelos de limón, el teléfono que suena, los paseos por esa parte trasera de la barriada), nos lleva al lado oscuro de una existencia que sólo se muestra en su superficie.