lunes, 26 de marzo de 2007
Ciudad asediada
Fin de camino
Los personajes buscan a su autor.
El autor está atribulado.
Son agentes que han ido por el mundo, cumpliendo una oscura misión, y no han salido muy bien parados.
Los vuelos secretos de la CIA.
Los cincuenta años de Europa (y quién quiere estar ahora en Europa, con toda la chusma que se ha metido).
La historia de la Confederación.
El deseo nunca muere.
Más Auster que nunca.
viernes, 23 de marzo de 2007
Tú o ellos
--Opino, Jack, que en este mundo hay dos clases de personas. Los que matan y los que mueren. La mayoría de nosotros pertenecemos al último grupo. Carecemos de la disposición, la rabia o lo que sea que configura la condición del que mata. Dejamos que la muerte tenga lugar. Nos tendemos y morimos. Pero piensa en lo que debe de ser pertenecer al grupo de los que matan. Piensa cuán excitante resulta --en teoría-- matar a una persona enfrentándose directamente a ella. Si ella muere, tú vives. Matar equivale a prolongar nuevamente tu vida. Cuantas más personas matas, más crédito vital acumulas. Ello explicaría todas las masacres, guerras y ejecuciones.
(Ruido de fondo, Don DeLillo, Circe, 2002, p. 335).
miércoles, 21 de marzo de 2007
Rabia
Al menos, destruir a alguien.
Por algún oscuro motivo que sólo la zona enterrada conoce.
jueves, 15 de marzo de 2007
Ruido blanco
La muerte viene lentamente.
La televisión y el supermercado son centros de meditación.
Ondas y radiación.
Experimento psicobiológico
El mejor DeLillo
lunes, 12 de marzo de 2007
Lolita interpretada
... y no me gusta esta visión feminista de la inmortal novela de Nabokov porque se ve a la zorrita y guarra de Lo como una pobre huérfana que es envilecida y manoseada y violada y encima se le roba su historia, por el perverso y esteta Humbert Humbert, que siempre me ha parecido maravilloso.
Pero en Teherán, una profesora de universidad, unas mujeres que tienen que llevar velo, se refugian en la lectura, y eso ya es valioso.
Les podemos perdonar que vean todo con su visión perturbada de las cosas.
Si Nabokov levantara la cabeza...
